Puf!... ¡Más quiero a mi
perro!
Al menos él me entiende,
tan mártir y desconfiado,
No se somete a deidades
ni al capricho ajeno.
Hoy me encierran aquellas
moscas de la plaza pública,
¡A mí! Por haber
proclamado:
“Dios soy yo, pero no
Dios tuyo, mi reino es mi cuerpo.
Y tú eres Dios en tu
propio reino, no bebas de mis ríos.”
Primero angustiado, ahora
fascinado por ser un animal.
Miro a mi perro, fiel a
su naturaleza,
Mientras otros se creen
obras divinas, y claro,
¿Qué más pueden creerse
si solo se miran al espejo?
Hoy me encierran aquellas
moscas de la plaza pública,
Las mismas que buscan ser
amadas…
¡Puf!... ¡Más quiero a mi
perro!
Al menos él entiende mi
poesía.
Germán Ramos Froidevaux
Se reserva el derecho de autor
Germán Ramos Froidevaux
Se reserva el derecho de autor
